Una de camisetas mojadas

¿Te has preguntado alguna vez por qué encojen las camisetas de algodón? ¿Has oído alguna vez eso de “si un jersey de lana encoje, por qué no encojen las ovejas?” ¿Qué puede la ciencia decirnos de este y otros misterios cotidianos?

Seguro que alguna vez habrás sacado de la lavadora una camiseta que, aunque la compraste de la talla XXL, ahora solo le va bien a tu sobrino de diez años. O, aún peor, tal vez hayas intentado ahorrar unos euros lavando el jersey de lana en la lavadora en lugar de levarlo a la tintorería y hayas perdido el jersey y los nervios en el intento.
¿Por qué se encoje la ropa cuando la lavamos? Y, un misterio todavía mayor, ¿qué hacen en la tintorería para evitarlo?
Respuestas a estos y otros misterios en las líneas que siguen.


Toda la ropa que usamos aunque tenga diferente forma, color y textura, en el fondo, está hecha de casi lo mismo. Desde hace milenios hemos confeccionado la ropa a partir de fibras vegetales o animales -y, más recientemente, sintéticas, aunque éstas no encogen-. Miles de años tejiendo, zurciendo, lavando y tendiendo ropa y… ¡se nos siguen encogiendo los jerseys en la lavadora! ¿Cómo puede ser esto? ¿Es que en pleno s.XXI los científicos no nos pueden dar una solución a este problema?
Empecemos por distinguir los diferentes tipos de fibras que usamos. Aunque tanto una camiseta de algodón como un jersey de lana parece que se encogen por igual, los dos lo hacen por motivos bien distintos.
Parece que, de nuevo, los sentidos nos engañan. El algodón y el lino son ejemplos de fibras vegetales. Es decir, fibras que extraemos de plantas. Llevan con nosotros mucho, mucho tiempo. Se piensa que en el Valle del Indo, lugar donde no solo nace el cultivo del algodón, sino también la lengua hablada más antigua, el Indo-europeo, se cultivaba y tejía desde el 5000 aC.
Las fibras vegetales, algodón, lino y similares, están hechas de azúcar en casi un noventa por ciento. Pero no es un azúcar como el de mesa. Es la celulosa, largas cadenas de azúcar que las plantas usan para dar rigidez a sus células y que nosotros aprovechamos por sus cualidades de resistencia y flexibilidad. Uniendo millones de pequeñas fibras de celulosa, como los pelillos blancos tan característicos de la flor del algodón, conseguimos hacer hilos largos que una vez trenzados dan lugar al tejido.

Los jerseys de lana, en cambio… bien, todos sabemos que hacen falta ovejas o llamas o conejos o algún animal para tener lana. Por eso se clasifican como fibras animales. Lo que usamos para hilar la lana no son sino pelos animales muy finos y aislantes. De la misma manera que nuestro cabello, la lana está formada principalmente por células muertas llenas de proteínas. Lo mismo que hemos visto cientos de veces en los anuncios de champú de la tele.
Ahora vamos a lo que interesa: ¿Por qué se encogen unos y otros?
Pues resulta que las fibras de algodón están formadas por millones de cadenas microscópicas de celulosa pegadas unas a otras. Lo que las une son muchísimos enlaces débiles llamados puentes de hidrógeno. Cuando el algodón está seco, estos enlaces mantienen las cadenas de celulosa en su lugar. Pero cuando la humedad y el calor aumentan, como por ejemplo dentro de la lavadora, las moléculas de agua entran dentro de las fibras de algodón y se colocan entre las cadenas de celulosa. Como el agua, a diferencia del saber, sí ocupa lugar, las fibras se han de hinchar para acomodarla y, en consecuencia, pierden longitud.

Las fibras de algodón que se han encogido por efecto de la teperatura siempre pueden recuperar su longitud. Tan solo hace falta estirarlas a la vez que las secamos, como en el planchado. El problema es que una camiseta de algodón está hecha con diferentes trozos de tejido que no están en una sola dirección. Por eso es virtualmente imposible recuperar la longitud original de la camiseta con un planchado. Hoy día existen algodones modificados a los que se les añaden resinas que evitan que el agua entre y haga destrozos en el lavado. De esta manera se evita que pierdan la forma tras el lavado.

El caso de la lana es otra historia. Las células que le dan forma a la lana están dispuestas en escamas , como las tejas de arcilla en los tejados o las escamas que recubren a un pez. Estas escamas están alineadas y trabadas unas con otras, de manera que en unsentido son suaves y lisas y en el contrario son rugosas. Cuando, por accidente o pereza, introducimos el jersey en la lavadora el agua, el calor y el ajetreo del tambor hacen que las fibras de lana se muevan unas respecto de las otras. Cada vez que una fibra se mueve un poco respecto a su vecina, ya no puede recuperar su posición incial porque las escamas de las dos fibras quedan trabadas. Es el mismo mecanismo que el del anzuelo de pesca. Es muy fácil que se mueva en una dirección pero casi imposible hacerlo en la contraria.


©Luis Quevedo, 2009
www.luisquevedo.org

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