La caída de la ciencia en la prensa y su improbable recuperación en la radio.

Science beat. La caída de la ciencia en la prensa y su improbable recuperación en la radio.

Como en el caso de la BBC, la escala de las audiencias en EEUU y la tradición innovadora e industrial anglosajona han asegurado un lugar destacado a la ciencia y la salud en los medios de comunicación y, sobre todo, en los tradicionalmente asociados con la alta cultura. En prensa, con el New York Times a la cabeza, la ciencia cuenta con periodistas de dilatada experiencia que no se limitan a la servidumbre cacofónica de los press release distribuidos por las principales editoriales científicas sino que exploran sin miedo los intersticios entre el poder económico y político, el todopoderoso ejército, las farmacéuticas, las universidades privadas y los propios investigadores. Sin embargo, a pesar de su gran prestigio, los rotativos en general y el NYT en particular están sintiendo los efectos combinados de la metamorfosis electrónica y la crisis financiera de los últimos años. El cupo de periodistas especializados se ha reducido cuando no ha desaparecido completamente en muchos medios estadounidenses con el consiguiente empobrecimiento en calidad y rigor. Esto sucede, sin embargo, en una época de profundas transformaciones que demandarían todo lo contrario.

Alrededor del inicio de la crisis financiera, en 2008, CNN eliminó su equipo de ciencia y la decana de la prensa científica anglosajona, Scientific American, recortó un 30% su plantilla [ref]. Esto coincidía con una contracción generalizada del periodismo científico también en el ámbito educacional: la Universidad de Columbia suspendió su programa de periodismo ambiental citando ‘debilidades en el mercado’ -programa que todavía no ha regresado- a la vez que la Johns Hopkins cerraba uno de los programas más celebrados de science writing. Una tendencia que se ha extendido hasta hoy con la eliminación este pasado diciembre del editor de ciencia en BBC Newsnight y la cancelación de una de las conferencias más populares de comunicación de la ciencia en EEUU, ScienceOnline -cabe agregar que la organización se vio debilitada anteriormente por un escándalo sexual y la irregular gestión del mismo por parte de la directiva-. A la lista podemos añadir al Boston Globe y hasta el mismísimo The New York Times, que se deshizo de su equipo de medio ambiente y cerró el popular Green blog recientemente.

En conjunto, el número de secciones de ciencia en los principales periódicos ha caído desde casi un centenar en 1989 a menos de una veintena en 2013.

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La radio no se libra en su conjunto pero sí da razones para la esperanza en un cambio. La radio pública de Nueva York, NYWC, es el único medio -con dos contadas excepciones que comentaré más adelante- que está ampliando su plantilla con el objetivo de incrementar la cobertura de biomedicina y salud especializadas. NYWC es uno de los con mayor reputación en periodismo y divulgación de la ciencia y la medicina. Suyos son programas mundialmente conocidos como Radiolab de Jad Abumrad y Robert Krulwich, con más de un millón de oyentes semanales y casi 5 millones de descargas digitales en versión podcast, el popular Planet Money que frecuentemente trata aspectos económicos relacionados con ciencia y salud o, no en WNYC pero sí en Nueva York, el programa decano de la ciencia en las ondas -de cuyo equipo tuve el placer de formar parte entre 2012 y 2013- Science Friday con Ira Flatow.

En mitad de la incómoda transformación del periodismo tras la irrupción de la digitalización, la radio y sus encarnaciones digitales en forma de podcasts y apps están disfrutando de unas audiencias abundantes, fieles y exigentes.

 

La siguiente gran revolución

La incógnita más grande en la comunicación de la ciencia hoy en EEUU tiene que ver con la digitalización de los medios. La radio y los podcast disfrutan de una audiencia creciente que, sin embargo, no se ha igualado en el caso de la televisión y los canales de video online.

El poder informativo a la par que narrativo de la radio se ha visto reducido a la anécdota en el audiovisual en línea. En 2014 Google lanzó una agresiva campaña publicitaria en forma de espacios en medios de comunicación y publicitarios tradicionales para su plataforma de video online, Youtube. Uno de los productos más promocionados es la ciencia. Sin embargo, apenas hay contenidos informativos en el portal de Google. La gran mayoría de videos consisten en explainers -piezas breves que, echando mano de animaciones, stop-motion, flash o presentadores más tradicionales hablando directamente a cámara- explican un concepto o idea científica. Además de Google, grupos de medios como los que nutren a Discovery Channel -Discovery Communications, Inc.- con TestTube y PBS con It’s OK to be smart  han probado su suerte online y, por el momento, han fallado. El éxito en línea está en manos de individuos como Derek Muller y su canal Veritasium o de departamentos de comunicación como el de NASA. Ninguno de éstos se dedican al periodismo.

Las revistas científicas también se encuentran en un período de transformación. Con Science y su editora, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia o AAAS, los journals están cambiando su formato, soltando el lastre del papel y aprovechando las capacidades digitales. Uno de los aspectos más interesantes de este creciente aunque pequeño sector son las secciones de noticias, los podcast y los departamentos de video que muchas revistas y no pocos departamentos de comunicaciones de las grandes universidades y centros de investigación mantienen.

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