Scicomsejo #1 ‘tener un objetivo’

The science news cycle. PhD comics. ©Jorge Cham
The science news cycle ©Jorge Cham

La viñeta de Jorge capta uno de los dramas más recurrentes en la comunicación de la ciencia. Esto es, un drama para los investigadores y para una minoría de comunicadores que -os lo prometo- respetamos la ciencia y a las personas que la hacéis posible. El dibujo juega con la idea del ‘teléfono roto’, ese juego en el que se forma un círculo de personas y en turnos, un mensaje original salta de boca a oreja adyacente con una tasa de mutación catastrófica para todo gen que se precie. Al final, la historia que cierra el círculo y llega al que la originó tiene muy poco que ver con la original. La mejor encarnación de este drama  de la comunicación científica es el chiste de Eugenio ‘el eclipse’:

En la ciencia en muchas más ocasiones de las que nos gustaría, el general acaba eclipsado por el Sol y, de paso, esto servirá para curar el cáncer, el SIDA, el ébola o todas las antedichas de un plumazo.

Lo que yo os quiero proponer es un antídoto que ayudará -DISCLAIMER: no digo que sea infalible- a minimizar el riesgo de que vuestro mensaje acabe completamente distorsionado. Para eso hace falta estrategia en la comunicación. En los años que llevo dedicándome a la comunicación en sus muy variadas facetas -TV, radio, podcast, prensa, eventos, política, etc.- hay un concepto que ha sido clave en todas mis experiencias: toda comunicación debe tener un objetivo.

El objetivo del objetivo

Lo que digo no es una perogrullada. Piénsalo, ¿cuántas veces te has enfrascado en una conversación sobre tu investigación o tu ciencia sin tener un objetivo concreto? Tal vez un periodista o un familiar, incluso puede que un colega, te pregunte ‘bueno, y tú, ¿qué haces?’ o el más terrible todavía ‘pero, ¿para qué sirve?’ La mayoría de personas, con ánimo de complacer o de no parecer unos maleducados, respondemos de inmediato a lo que se nos pregunta, sin pensar muchas veces no sólo en qué diremos sino, en por qué lo diremos. En ese momento se pierde de vista el elemento más fundamental de la comunicación, en general, y de la comunicación de la ciencia, en particular: conoce a tu audiencia.

«ModelodeComunicacion» de Charlyzona - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:ModelodeComunicacion.jpg#mediaviewer/File:ModelodeComunicacion.jpg

¡¿A quién digo qué?!

El error más común en la interacción con los medios es asumir que éstos ven el mundo igual que tú: que entienden la diferencia entre probable y posible, o entre un resultado estadísticamente significativo y una cura para el cáncer. No es así. No lo es, del mismo modo que una mayoría de científicos no conocen el lenguaje de los medios ni su funcionamiento. Es un típico caso de desconocimiento mutuo que acaba en desastre.

El periodista te necesita para contar la historia. Necesita de tus respuestas y tu conocimiento y tú quieres que tu investigación se transmita con rigor a la gente más allá de los círculos especializados -asumiré, viendo que has leído hasta aquí, que no piensas lo contrario- .Si sabes aprovecharlo, esa necesidad puede hacer que ambos trabajéis en equipo, que la relación pase del comensalismo -cuando no el parasitismo- a la simbiosis temporal.

Lo primero que debes hacer es tomar los mandos de la conversación de una manera no brusca. Si te llega una llamada o email pidiendo una entrevista, responde rápidamente con la mayor cortesía posible y pregunta por el deadline, es decir, por la fecha u hora de entrega para el periodista y para qué medio trabaja. Tu objetivo debe ser conseguir un tiempo, aunque se trate de media hora, para preparar la entrevista.

Acto seguido investiga al periodista. Algo tan sencillo como un googlearlo servirá [este punto lo ampliaré más adelante en el blog y me gustaría hacerlo en conversación a raíz de propuestas o comentarios vuestros].

Una vez sabes de qué vas a hablar -tu paper o el paper/evento sobre el que te piden opinión experta- y a quién vas a hablar queda el trabajo de elaborar el mensaje. Algo que nunca os fallará es usar las clásicas W del periodismo, a saber:

  • Who? (¿Quién?)
  • What? (¿Qué?)
  • Where? (¿Dónde?)
  • When? (¿Cuándo?)
  • Why? (¿Por qué?)
  • How? (¿Cómo?)

A estas clásicas 5+1, w+h, le añado yo siempre el tener lista una respuesta a la todavía más clásica cui bono? o ¿a quién beneficia? Si quien os entrevista hace bien su trabajo, tendrá que averiguar qué respondéis a esto aunque, según Séneca, distéis mucho de ser objetiva/os “cui prodest scelus, is fecit”, (Aquél a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido).

Resumen

Para maximizar la probabilidad de que tu investigación sea reflejada correctamente en los medios, añadiendo y no restando a tu carrera como investigador/a es bueno que tengas 3 ideas en mente:

  1. Toda comunicación debe tener un objetivo / Nunca limitarse a responder preguntas, tener siempre una intención en la entrevista.
  2. Conoce a tu audiencia, pide tiempo y averigua algo sobre tu entrevistador/a.
  3. Prepara tu mensaje a partir de seis simples puntos: Quién, Qué, Dónde, Cuándo, Por qué y Cómo.

 

Hoy lo dejamos aquí. Seguiré la serie a partir de vuestros comentarios en unos días.

 

Comentarios

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4 thoughts on “Scicomsejo #1 ‘tener un objetivo’

  1. El chiste, bien, pero a ver cuando empiezan a pensar que “tu anciana abuela” no tiene buenas razones para ser menos sagaz, inteligente, despierta, culta o instruída, que el pelanas del nieto, que no ha visto el mundo por un agujero. 😉

    Oigo tu podcast, añoro Scien Friday en Espeñol, y te deseo lo mejor….

    …aunque últimamente te me estas haciendo un tanto populista.

    Saludos, Luis

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