Prometheus, Philp K Dick & NASA

Ironías y crítica de cine.

Hace unos días fui al cine a Prometheus, la nueva peli de Ridley Scott. Una precuela de Alien con la protagonista de la saga Millennium, Noomi Rapace, de la que había leído una buena -puede que no genial- crítica en el Newyorker unas semanas atrás. ¿Qué puedo decir? La leí estando de muy buen humor. La película, uff, entre mala y muy mala.

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En cualquier caso, mi opinión como crítico de cine es aquí poco menos que tangencial al asunto. Lo que me pareció muy interesante de la película es la absoluta falta de realismo. Ojo, sé que esto se trata de una ficción llena de violencia, tripas y alienígenas. La falta de realismo es con los personajes.

Cuanto más cine actual o contemporáneo veo, más intensa se vuelve la sensación de que los directores y guionistas y, sobre todo, productores de Hollywood deben tener una muy mala impresión del personal que paga la entrada y consume sus productos. Scott, tal vez más por Blade runner que por la original Alien, lo tenía yo colocado en otra categoría mental. Parece que estaba equivocado.

La trama de la película -no habrá ningún spoiler– arranca con un descubrimiento que hacen unos científicos en una remota cueva que lleva miles de años sellada. Todo apunta a que existen unos dioses de algún tipo que habitan una zona concreta del Universo y cuya recurrencia en diferentes culturas de la antigüedad prueba que -tema algo manido, la verdad- los antiguos sabían cosas del mundo que nuestra sociedad ha olvidado y blablabla. En cualquier caso, se van de viaje en una nave en la que solo falta el cameo de Kubrik para pensar nos encontramos, por un momento acaso, en una película de éste realizador. A partir de ahí, la historia se desgaja, escena a escena, con una predictabilidad superlativa. Y no solo predictabilidad, diré más, con total independencia de los elementos específicos de la película: podríamos estar viendo cualquier aventura de la factoría Disney o Spielberg o PIXAR, da lo mismo.

Esto es lo que me dejó cabilando que el cine, en casi su totalidad, es una fuerza cultural perversa en extremo idiotizante. La serie de eventos que tiene lugar y que involucra a los científicos a la llegada a la luna en cuestión es, simplemente, ridícula. Ningún científico o ingeniero o persona razonable se comportaría como lo hacen los actores en el film. Scott coloca a un grupo de gente altamente cualificada, en cuyas manos reside un proyecto valorado en -y cito de la película- tres mil millones de dólares -del año 2090 y pico- y los hace comportarse como adolescentes en el Spring break: sin cuidado y sin reflexión, sin tiempo que perder y sin nada que ganar a cambio, sin vida interior y sin madurez emocional alguna.

De ahí, el tercer bloque del título, NASA.

La semana pasada, en Science Friday, el programa de la National Public Radio -NPR- para el que trabajo en los Estados Unidos, entrevistamos a dos astronautas. Lo bonito del asunto es que, mientras mi compañera Flora hablaba desde el estudio de Bryant Park, en Midtown Manhattan, ellos estaban flotando en la Estación Espacial Internacional -ISS, en sus siglas en inglés. [aquí tienes un link a la entrevista]

La entrevista con Don Pettit, Andrew Kuipers y John Acaba fue muy interesante -¡y una pasada, estaban hablándonos desde el espacio!- pero no fue excitante, no. No lo fue, quiero decir, en el sentido en que la crítica del newyorker llamaba así a la película de Scott. Los tipos son simpáticos y razonables y, más allá del natural retraso en la llegada de las señales -si lo hay en las llamadas transatlánticas… no es para menos que también lo experimentemos en las extraplanetarias-, a lo largo de toda la entrevista podía notar cómo pensaban antes de abrir la boca. Pensar en lo que se va a decir, antes de decirlo y no solo después, en el analista, es algo un tanto demodé en nuestro tiempo. Al menos, esa es mi impresión: como si el hecho de pensar antes de hablar necesariamente implicara mentira, manipulación. Uno necesita ese tiempo para elaborar, para calcular. De nuevo, esa es una impresión particular pero, al menos, sé que mi experiencia en los medios en estos últimos años no la desmiente: la comunicación debe ser rápida, inmediata y, por tanto, sinceraveraz.

Y, finalmente, el segundo bloque del título. Philip K Dick es una figura importante en la cultura de la segunda mitad del s.XX. Para algunos es poco menos que un genio literario. El tipo que llevó al género de la Ciencia Ficción hasta cumbres inexploradas. Para otros, es un escritor sin mucho mérito literario, si bien con una incontestable, salvaje, barroca y alucinógena imaginación. Luego, además, quedan los que lo toman por un tipo de gran imaginación pero, esencialmente, por un gnóstico.

En cualquier caso, los libros de Dick echan mano de muchos personajes que, de un modo más a o menos directo, encarnan el arquetipo del científico, del chamán, del prometeo. Ninguno de ellos tiene la simpleza, impulsividad basta y cortedad de miras de los protagonistas de Prometheus. ¿Es acaso imposible hacer películas en las que el guión, las relaciones entre y de los personajes sean algo más interesantes?

Salí de la sala sin haber aprendido nada y la única reflexión que me provocó fue debida a la extrema falta de calidad del film. Es algo parecido a la última ganadora del Festival de Sundance, Another Earth, floja, muy floja, y elevada por la supuesta ciencia que contiene.

Comentarios

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2 thoughts on “Prometheus, Philp K Dick & NASA

  1. Hola Luis! estoy 100% de acuerdo con ésta crítica! realmente esperaba mucho más de la película. Incluso sabiendo que es una película de ciencia ficción, los personajes humanos y no humanos se mueven sin objetivos creíbles, desplegando fascinantes tecnologías que no se acompañan de un comportamiento razonable en los científicos que las utilizan. El argumento de la película muestra civilizaciones poco creíbles.

  2. Hola Ariel!
    Resulta curioso que haya casi coincidido con la aventura del Mars Curiosity, ¿verdad? Dos historias sobre la búsqueda de vida en otros mundos con narrativas tan dispares. Creo que la película fue una oportunidad perdida para incorporar algún personaje científico más sólido.
    Igual lo conoces ya pero, en esta línea, participo en un proyecto cuya misión es tender puentes entre cineastas y científicos, el Imagine Science Films Festival. merece la pena echarle un ojo y está en http://www.imaginesciencefilms.com
    Dime qué te parece!
    Un abrazo,
    Luis

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