Personal Branding en ciencia

El último sábado lo pasé aprendiendo sobre Personal Branding en un workshop larguísimo en la New York Academy of Sciences.

La primera vez que escuché el término Personal Branding pensé que era una tontería propia de internet, como la primera vez que -ah, iluso- me crucé la idea de los hashtag o etiquetas en twitter y no comprendí muy bien el enorme poder que atesoraban. Permitidme pues hacer aquí un breve elogio del personal branding para científicos.IMG_0810.JPG

  1. La imagen que proyectamos o que los demás perciben de nosotros -que viene a ser todo lo segundo, por más que nos empeñemos, nuestra imagen pertenece a quien nos ve más que a nosotros mismos, como la reputación- tiene un valor esencial en la convivencia social y sobre todo en la actividad profesional desde que el Homo es sapiens. O casi. No vivimos, no podemos vivir, en completo aislamiento y en un tiempo en que cualquier profesional debe mantener una saludable presencia online y todo científico que no se quiera bajar del vagón de la academia debe aprender a colaborar… bien, ambos deben cuidar su imagen pública. Aunque no apetezca e incluso aunque no guste.
  2. Todas y todos seremos percibidos y juzgados por mucho más que nuestros papers o publicaciones de otra índole. No hay departamento de RRHH que se precie que no ponga en Google el nombre de los candidatos. Google y Facebook y LinkedIn y Twitter… Incluso en Google Plus. Por lo tanto, si quieres maximizar tus oportunidades, cuidar activamente de tu imagen proyectando aquello que más te acerca a cómo deseas ser percibido es mejor que dejar en manos ajenas o a la casualidad tu imagen pública.
  3. Porque hoy en día somos tantos en todo y tan móviles, marcar la diferencia entre TU perfil y el de los otros 200 currículums con calificaciones, titulaciones y habilidades similares es muy difícil. Tener una imagen, una marca personal, clara, coherente y que potencia lo que te distingue y hace idóneo para una posición o carrera particular será, en más de una ocasión, de extra ayuda.

Pongo estos tres puntos pero hay una pléyade más de razones por las que aprender sobre Personal Branding -o estrategias de comunicación a nivel individual, que no hay por qué ponerse tan modernos con la terminología- resulta una genial inversión de tiempo e, incluso, dinero.

En mi caso, después de estudiar un montón por mi cuenta y de aprovechar mi ahora ya algo dilata experiencia en los medios tanto hispanos como anglosajones, me decidí a contrastar lo que ya sabía con lo que nada más y nada menos que la augusta NYAS tiene a bien ofrecer a sus socios. El resultado fue doblemente interesante: Aprendí bastantes cosas que no sabía -bien por la conductora del workshop, Dr. Q– y también comprobé que voy por el buen camino en cuanto a conocer el estado del arte del Personal Branding aplicado a la ciencia.

No os digo que no me vaya yo a poner a dar cursos de Personal Branding para la Ciencia en breve. No digo que no.

 

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