Más que miel [More Than Honey]

Uno de los asuntos más acuciantes para la civilización o, al menos, para esa organización temporal económica que a veces llamamos civilización es la cuestión de las abejas melíferas.

Las abejas se mueren. El odioso Colony Collapse Disorder [aquí entrada de Googgle Scholar] a puesto en jaque grandes partes de la agricultura europea, asiática y norteamericana.

Hace años que se investiga: hongos, bacterias, parásitos, antibióticos, pesticidas, desnaturalización… Candidatos no faltan y, como apunta en un momento el documental [porque esto va de un documental que acabo de ver en Netflix] “probablemente una mezcla de todo lo antedicho”.

La producción germana de la película le da no solo frescura al punto de vista y la narración -algo más reflexiva y distante, algo menos apocalíptica y de thriller como suele suceder con lo que vemos en canales como Discovery o NatGeo- y la factura fotográfica es FANTÁSTICA.

Una de las cosas que más me ha fascinado es ver cómo “eclosiona” una pupa de abeja.La otra que más me ha aterrorizado es darme cuenta de que se manipula, se trata a estos insectos como a las vacas estabuladas: se las alimenta con agua azucarada [apuesto a que el maldito High Fructose Corn Syrup tiene un papel en esta tragedia], se las ceba a antibióticos para evitar las plagas y se las ordeña y maltrata sin medida.

Disto de ser un defensor de los derechos de los animales -o de los insectos en este caso-, así que no es por ahí por donde me ha impactado. No tenía una idea preconcebida o un interés en hallar pruebas de la supuesta vileza humana. No. Es simplemente extraño, retorcido… Siguiendo la lógica de Voltaire’s Bastards ensayo de John Ralston Saul que recomiendo encarecidamente, es únicamente lógico. Es la consecuencia lógica de cientos de ciclos de optimización y escalado industrial de un proceso de producción. No tiene ninguna otra razón. no tiene ninguna razón, a secas.

El documental repasa la crisis actual y sus posibles causas históricas. En la mejor tradición de reportaje, muestra más que cuenta, nos da mucho espacio libre para pensar y formarnos una opinión. Cierra, además, con una nota muy positiva e interesante. Las colonias de abejas silvestres en Australia, que viven en y son un refugio: aisladas de las plagas que azotan al resto del mundo y que conservan desde que escaparan de las colonias importadas por los europeos, una diversidad genética mucho mayor. Estas abejas guardan la llave genética al futuro viable de las abejas melíferas. Éstas, claro está, y las mal llamadas abejas asesinas o abejas europeas africanizadas que escaparon de un experimento en Brasil y han llenado de esperanza -y aguijonazos, es cierto- a más de un apicultor.

Pintura rupestre de la Cueva de la Araña en Bicorp: Individuo recolectando panales, hace 8.000 años.

El futuro de la agricultura, al menos como la conocemos hoy, depende en gran medida de que resolvamos este rompecabezas biológico y, sobre todo, cultural. Cómo tratemos a las abejas, puede decidir en gran medida qué habrá en nuestro plato dentro de no muchas décadas.

Vedlo si tenéis ocasión. Es una delicia de documental.

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