Lecturas vacacionales


Pues eso, disfrutando del (¿merecido? ) descanso vacacional uno se lanza a lecturas que el ajetreo cotidiano no permite. En este caso es un ensayo o estudio de Ramón Luque titulado En busca de Woody Allen. Sexo, muerte y cultura en su cine.
El libro es un pozo de anécdotas y el hecho de que sobre un mismo tema cite diversas películas a la vez me ha enseñado una nueva manera de mirar el cine…
En cualquier caso, lo que más evidente se hace conforme avanza la lectura de sus páginas es un hecho que el propio autor se ocupa de comentar al poco de empezar (quién sabe si, como cuando uno se presenta con un lamparón recién estrenado el día que tiene esa reunión tan importante y, anticipando el cachondeo general en la oficina, entra por la puerta improvisando un chiste sobre su accidente culinario). La sensación de que toda crítica cultural o, incluso, sociológica sobre la obra de Allen, o de quién sea, es una paja mental.
Personalmente, dudo que Allen le dé tantas vueltas a sus chistes antes de escribirlos. No quiero decir que no los reescriba hasta que funcionen, que va. Sino que toda la cosmovisión que, según Luque y los estudiosos a los que cita extensamente a lo largo del libro, se esconde tras el aparentemente fácil chiste no existe.
Pienso, en cambio, que Allen está impregnado de la cultura contemporanea de dos maneras:
Por un lado es un tipo plenamente identificado con la cultura popular en forma de baseball, jazz, cine…
Por otro, sus inquietudes intelectuales (o sexuales, como se ha ocupado de comentar él mismo en muntitud de ocasiones) lo han llevado a recorrer el pensamiento contemporaneo en las personas de Nietzsche, Heidegger, Freud…

En realidad el artista se impregna de esta cultura y, después, crea.

Está bien analizar su obra si lo que queremos es entender qué nos sucede como cultura. Sobre todo para encontrar una respuesta a la pregunta de por qué nos gustan los filmes de Woody Allen y para, si cabe, hacer algo al respecto cuando llegue el momento o la oportunidad.
Pero pretender que Allen dice, o quiere decir, todas esas cosas… No lo veo tan claro.

Aqui llega la píldora de ciencia en forma de metáfora: Parece que el ciclo de reproducción cultural es como el de las plantas. Esporofítico y gametofítico. Las esporas son los libros, principalmente, que producen los intelectuales, filósofos que no entran en un contacto excesivo con la sociedad (Nietzsche). Estas esporas dan lugar a personajes como Allen que son capaces de copular con la cultura popular y que, como resultado de esta mezcla de sangres, dan lugar a la posibilidad de un nuevo ciclo esporofítico (seguro que cualquier intelectual de nuestro tiempo o que está en fase embrionaria actualmente ha visto las obra de Allen… y de algún modo le habrán afectado).

 

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