La sombra del homúnculo

Homúnculo -representación proporcional de la relación entre diferentes áreas de nuestro cuerpo y la extensión de tejido cerebral que se ocupa de manejarlo- en el British Museum of Natural History de Londres, Reino Unido. Luis Quevedo

 

Ante el espejo, mirando dentro de su pupila, intentando alcanzar a ver acaso la sombra del homúnculo. No, no quiero renunciar al homúnculo. Es mucho mejor pensar que hay alguien, “otro” que decide por mí unos milisegundos antes que yo, que hay otro que ve, y comprende, lo que a mí tan solo me es dado comprender unos milisegundos después -siempre y cuando ese otro haya comprendido lo que sea que haya querido comprender. Es tan reconfortante sentirse esclavo de ese otro.

Todos somos, homúnculos a parte, esclavos del otro o, mejor, de los otros. La existencia está llena de tímidas, minúsculas esclavitudes. Y también de grandes esclavitudes: la familia, los amigos, el trabajo, el matrimonio. Y, claro, las esclavitudes de las que nadie escapa: Hacienda y la Muerte.

Si el homúnculo existiera, yo sería plácidamente esclavo de él. Yo, de hecho, no seria yo. Ese yo legal, responsable. Yo tan solo sería producto de mi circunstancia y de las pequeñísimas perturbaciones que crearon el universo tal y como es, tras el Big Bang… si es que acaso existió algo como el Big Bang… tal vez sea solo una útil ficción que usan los homúnculos que habitan dentro de todos nosotros y que, a falta de internet o teléfono móvil, usan los memes para ponerse de acuerdo y prolongar su infame dominio sobre la raza humana.

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One thought on “La sombra del homúnculo

  1. Esta escultura yo la hize para una exnovia que estudiaba psicología en la UDEM . Tiene mi firma en la parte trasera.

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