La culpa es de uno…

La culpa es de uno cuando no enamora decía el gran Mario Benedetti (q.e.p.d.)

¿Qué pasa con la ciencia? ¿Es la ciencia ajena a este verso? ¿Acaso la ciencia tiene de enamorar por cierta, por verdadera… porque tiene la razón?

Aunque más de un psicólogo evolucionista insista en diseccionar cada milímietro cuadrado de la experiencia amorosa o uno se haya documentado sobre la enorme importancia de la hormona oxitocina en el asunto, cualquiera que se haya enamorado -o apasionado con algo, no importa el qué- conoce la diferencia entre argumentar o experimentar esa sensación.

Bien, basta de preámbulos: A la pregunta ¿Tiene la culpa la ciencia cuando no enamora? Respondo que sí. Es, de hecho, de algunos científicos.

Nos encontramos en una sociedad mediatizada hasta el extremo, nada sorprende ya, de que si algo no aparece en la tele, es como si no existiera… a excepción, tal vez, de si consigue colocarse entre lo más buscado de Google o Facebook.
¿Cuánta ciencia o cuántos científicos están en la tele o en el fb?

Pues pocos, la verdad. A excepción de los protagonistas de la genial serie The Big Bang Theory, no me viene ninguno a la cabeza.

El caso es que, siempre, la culpa es de uno, cuando no enamora. Y la ciencia tiene esa asignatura pendiente. En el tiempo que llevo dedicado a la divulgación, he tenido la suerte de poder entrevistar a muchísimos científicos: conocidos o no tanto, extrovertidos o tímidos, con o sin el don de la palabra… Y, salvo contadas excepciones -pienso en Manuel Lozano Leyva, Eudald Carbonell, Òscar Vilarroya, Arsuaga…- pocos concocen o admiten la necesidad de vender, de persuadir de, en una palabra, SEDUCIR.

Que el futuro de la UE, o de España, pasa por una apuesta clara en I+D+i, lo tenemos claro casi todos. Lean el último informe Masis de la UE, léanlo. Lo que no tenemos tan claro es el camino para conseguirlo. Tener la razón, así, a secas, no vale de mucho. Si no estamos dispuestos a seducir al oyente, al votante, para que en los próximos comicios el presupuesto para Ciencia sea un tema importante, para que políticos de cualquier partido deban preparar propuestas de ciencia capaces de ganarles votos (no como en las pasadas elecciones, mirad este genial post by Pere Estupinyà), no lo lograremos.

La ciencia tiene la razón. Hace tiempo que la tiene. Ahora toca entrenarse en la seducción. Convencer al público de lo bueno, lo importante, lo necesario de la I+D+i en España.

Como cierre, os invito a echarle una ojeada a uno de los mejores documentales que he visto jamás: Flock of dodos, de Randy Olson. Trata sobre el conflicto Evolución vs Diseño inteligente en USA. pero tiene mucho que ver, y que aportar, al tema de este post.
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Acabemos como hemos empezado: un brindis por Mario.

La culpa es de uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas

un derrumbe de algún modo previsto

ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron

para verme sufrir

y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho

mis trayectos contigo

hasta aquí había apostado

a inventar la verdad

pero vos encontraste la manera

una manera tierna

y a la vez implacable

de desahuciar mi amor

con un solo pronostico lo quitaste

de los suburbios de tu vida posible

lo envolviste en nostalgias

lo cargaste por cuadras y cuadras

y despacito

sin que el aire nocturno lo advirtiera

ahí nomás lo dejaste

a solas con su suerte

que no es mucha

creo que tenés razón

la culpa es de uno cuando no enamora

y no de los pretextos

ni del tiempo

hace mucho muchísimo

que yo no me enfrentaba

como anoche al espejo

y fue implacable como vos

mas no fue tierno

ahora estoy solo

francamente

solo

siempre cuesta un poquito

empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar

a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos

por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla

y empiezo a recordarte.


©Luis Quevedo, 2009

www.luisquevedo.org

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