Hollywood y la ciencia // XVIVO

¡Hollywood salva el futuro de la ciencia!

Un titular difícil de creer, pero no por ello menos cierto. El problema es viejo, la solución nueva. Los jóvenes están poco interesados en la ciencia, al menos cuando llega el momento de escoger qué estudiar. Se barajan muchos motivos pero entre ellos hay uno obvio, estudiar ciencias ha resultado siempre más difícil y antipático. Montañas de datos complejos sobre mundos extrañísimos que nuestro cerebro no está preparado para entender: ni los años que han pasado desde el Big Bang (13.700.000.000), ni el número de granos de arena que hay en la Tierra (algunas estimaciones lo colocan en 7,5 seguido de 18 ceros).

LA IDEA

Para lo que nuestro cerebro es magnífico es para contar y aprender historias. Historias como las que nos contaban nuestros padres antes de dormir o como las que hacen cientos de millones de dólares cada año en las taquillas de cines en todo el planeta. Hartos de estar hartos, el Doctor Robert A. Lue y su equipo en la Universidad de Harvard se propusieron cambiar esta tendencia y “pescar” más alumnos de los primeros años de universidad -en los EE.UU. los estudiantes no tienen que decidir antes de empezar la universidad qué estudiarán sino que escogen durante sus primeros dos años- y llevarlos a graduarse en alguna disciplina científica. Para hacerlo, Lue iba a necesitar una nueva visión que sedujera a las nuevas generaciones y ¿quién sabe más de seducción que los profesionales de la fábrica de sueños en la costa oeste de Estados Unidos? Hollywood entró en escena y así nació el programa Biovisions, destinado a acercar a los estudiantes a la biología celular a través de una serie de impresionantes viajes en 3D por el interior de la materia viva.

 

LA VIDA INTERIOR DE UNA CÉLULA

7,000,000,000,000,000,000,000,000,000.

Este es el número de átomos que forman tu cuerpo. La ultima frontera para entender cómo funciona la vida, es entender sus mecanismos moleculares. Cómo miles de millones de átomos participan en la complejísima coreografía que hace posible la vida. Un cuerpo entero tal ve es demasiado ¿Qué tal una sola célula? No pongas muchas esperanzas en ello: cada célula contiene 100 veces más átomos que estrellas hay en la Vía Láctea, es decir, un 2 seguido de 13 ceros. ¿Cómo recrear ese universo extraño en una pantalla y hacerlo atractivo al público general?

Los magos que han transformado la biología celular en algo sexy pertenecen a una nueva especie, la del científico-animador. En la puerta del despacho de Janet Iwasa en la Universidad de Harvard hay un título sorprendente, “Profesora de Visualización Molecular”. Hace cinco años la Dra. Iwasa tomó un camino extraño para una científica de su proyección, con una beca de la National Science Foundation, aparcó por unos meses su trabajo en la Universidad para trasladarse a Los Angeles y sumergirse en el mundo de la Gnomon School of Visual Effects. De allí han salido los responsables de la animación de películas como Avatar y Tron Legacy o  videojuegos como Starcraft II. Allí Iwasa mezcló lo último en animación cinematográfica con lo último en biología molecular y creó una nueva manera de representar datos científicos, para el laboratorio y más allá. Su trabajo representa una mejora para el proceso científico en muchos porque permite a los investigadores “comprender” mejor los datos que resultan de un experimento y darse cuenta de qué tiene o no tiene sentido rápidamente. Trabajo como el de la Dra. Iwasa se habría quedado ahí de no haber sido por el Dr. Lue y Biovisions.

Hace cuatro años Lue se puso en contacto con Xvivo, una compañía de animación que combinaba animaciones como las de Iwasa con trabajos para la industria farmacéutica. Xvivo tiene una particularidad, sus fundadores, aunque llevan dos décadas dedicándose a la animación científica, vienen del campo de la Bellas Artes y durante años han estado esperando la oportunidad de inyectar belleza a sus animaciones para llevarlas más allá del rigor científico o la venta del producto. Lue les propuso si estarían dispuestos a participar en un proyecto destinado a cambiar para siempre como se enseña ciencia en Harvard.

UN RETRATO ÍNTIMO DE LA CÉLULA

Dos años de trabajo, cientos de horas escribiendo el guión, diseñando cada proteína usando los modelos atómicos reales extraídos del Protein Data Bank -el archivo online mundial para estructuras de proteínas que los científicos usan a diario-, encajando las piezas una a una hasta conseguir que esos miles de millones de átomos danzaran en la pantalla y nos franquearan el paso a lo más íntimo de la célula. Artistas y científicos, y personajes que uno no sabría de qué lado de la divisoria colocar, trabajaron duro para producir más de ocho minutos de animación capaces de enamorar a cualquiera que no hubiera ni oído hablar de la biología celular. Como dice Robert Bolinsky, el director artístico de la pieza, quería ayudar a que la gente descubriera la verdad y la belleza de la biología a través de animaciones, imágenes, historias.

Sin duda, lo consiguieron. Esto no es una opinión del que escribe, lo dicen los resultados de una encuesta realizada en institutos de secundaria -porque, aunque la idea original era usarlo en la Universidad, el vídeo encontró rápidamente un lugar destacado en youtube y acumula cientos de miles de visitas-. Un 68% de las escuelas usan los vídeos en clase, más del 72% de los estudiantes creen que las animaciones son muy útiles para comprender los procesos celulares y más del 90% admiten que tras ver el trabajo de XVIVO y Biovisions su interés por la bilogía creció enormemente. Estos no son resultados de  ciencia-ficción sino, como les gusta decir en esta intersección de dos mundos, resultados de usar ciencia-y-ficción.

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