Escepticos en Manhattan // NECSS´11

En contra de la previsión meteorológica, este domingo en Nueva York ha sido particularmente luminoso. Puede que siga haciendo un frío de pelotas y que no haya salido el Sol pero lo que es iluminarnos, nos hemos iluminado un montón (si seguimos el hilo etimológico y recordamos que iluminar, destapar o descubrir -ver donde antes no se podía- son las raíces de aletheia, la verdad en el griego antiguo que usaron Platón o Aristóteles… pues bien, ha habido mucho de eso en Manhattan estos dos días.) Imagínate lo que ilumina estar dos días sentado ante He that getteth wisdom loveth own soul. He that keepeth understanding shall end good… Eso está grabado sobre el telón que hace de fondo a la sala de actos del Baruch College de Nueva York, donde la Conferencia del Noreste sobre Ciencia y Escepticismo -North East Conference on Science and Skepticism- ha tenido lugar este fin de semana.

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¿Por qué tanto lío y tanto acento barroco para empezar un post? Pues porque creo que refleja bien el tema principal de estos días. No tanto el objetivo -pensar más claramente- con el proceso -el tedioso repasar, cada fragmento de cada argumento y contra-argumento, cada punto de vista, motivación o aparente falta de ella… ¡Metacognición al poder!
Ser un escéptico no es fácil, ni relajado. Eso sí, compensa sobradamente. O, como decía Voltaire, “la duda no es cómoda, pero la certidumbre es absurda”. Así que, con el susto en el cuerpo, no vaya a resultar que somos absurdos, nos hemos juntado 400 dubitativos Homo sapiens manhattensis -una fracción pequeña pero no por ello menos significativa- en el Baruch College for the Arts, donde se encuentran la calle 23 y Lexington Avenue, para aprender a dudar más y mejor.
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El cartel, de lujo: Carl Zimmer, John Allen Paulos, Dan Gardner, John Rennie, Michael Plaitt… Las charlas fueron geniales, las mesas redondas, como suele suceder, no tanto. El sábado mejor que el domingo. El resultado final: un notable. (Que no está nada mal teniendo en cuenta que es la primera vez que organizan algo de dos días y en lo que incluyen diversas actuaciones artísticas.

A nivel personal, disfruté enormemente, no solo las charlas, sino todavía más la oportunidad de charlar con algunos de los ponentes. Con Carl Zimmer hablé sobre América y el problema de la educación científica de la población, sobre la paradoja de que sean extranjeros la mayoría de los que vienen a hacer investigación porque a los locales no les resulta atractiva – ¿a alguien le suena la historia de la falta de vocaciones? Carl habló de su nuevo libro A planet of viruses que se acaba de editar en EEUU y me comentó que, acabando de preparar la edición del volumen sobre tatuajes científicos y escribiendo en el Times y Discover y revisando libros de texto… pues que no le da para más. En resumen, que no conseguí convencerlo para hacer algo audiovisual -lo pienso seguir intentando.
Dan Gardner habló sobre su nuevo libro Future Babble en el que analiza y echa por tierra los logros de supuestos futurólogos -hacerlo con los del tipo Rappel sería fácil, él se dedica a políticos y economistas de carrera. Tuve que admitir que todavía no había podido leerlo, de modo que hablamos más sobre su anterior -y EXCELENTE- libro The politics of fear. Me contó que lo que le llevó al pensamiento crítico fue la conjunción de dos eventos.
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Durante años se ha dedicado a cubrir la política de su Canadá natal, cada vez encontraba más difícil encajar opiniones, datos y pronunciamientos que el político de turno rociaba sobre su cabeza y la de todos los periodistas presentes en rueda de prensa… pero tan solo podía, llegado su turno de preguntas, decir lo de “¿qué evidencia soporta lo que nos está comunicando?” la mayoría de las veces con resultados que oscilaban entre el “no he entendido la pregunta” y el “no tengo tiempo para estas cosas, llame a la oficina y haga una petición oficial”.
La segunda pieza del mecanismo que lo llevaría a escribir The politics of fear fue que, durante una conferencia en las Islas Canarias sobre los esfuerzos internacionales por descubrir y seguir a posibles asteroides que hicieran peligrar la Tierra, escuchó hablar a Paul Slovic, profesor de Psicología de la Universidad de Oregon. Slovic, seguramente el único participante no astrónomo de la conferencia, se subió al estrado y les dijo a los asistentes que no iban a conseguir el dinero que siempre pedían y nunca llegaba. Que no importa si el riesgo potencial es tal o cual, lo que importa es cómo ese riesgo es percibido, por quién, y con qué lo compara. Una hora de psicología que deprimiría a más de uno en la audiencia… salvo a Dan. Él acababa de dar con la solución a su problema político: del mismo modo que el público no era capaz de evaluar correctamente el riesgo del impacto de un asteroide en la Tierra, tampoco podían entender el significado de las estadísticas que decoraban los programas políticos… y si no entiendes algo, tampoco te das cuenta de si ese algo carece por completo de sentido.
Y un gran libro nació. Lo recomiendo, mucho.
Hablé con John Allen Paulos. Algo que, para mí, fue como hablar con un personaje de ficción. ¿Os imagináis tomar un café con Raskolnikov y poder preguntarle por qué mató a la vieja, qué lo llevó realmente a hacerlo? En este caso no era Raskolnikov sino una mezcla de éste y Dostoievski, disculpadme la chapuza metafórica. El caso es que ahí estaba, tomando un café y preguntándole al gran John Allen Paulos que por qué había escrito su libro sobre ateísmo o qué lo llevó a, sin dejar su labor en la universidad, escribir divulgación.
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La respuesta de Paulos fue genial, dice, “pues estaba en una fiesta con amigos. La mayoría eran de letras, ¿sabes? Abogados, empresarios y tal y estábamos todos viendo las noticias -te puedes hacer una idea de lo divertida que estaba resultando la velada- y, de repente, en la previsión del tiempo el tipo va y dice ‘hay un 50% de probabilidad de lluvia para el sábado … y para el domingo también tenemos un 50% de probabilidad de lluvia… así que, ya saben, 50 y 50, 100% de probabilidad de lluvia este fin de semana, no olviden el paraguas’” Mientras me lo cuenta no deja de balancearse en su silla y de gesticular con sus manos de un modo muy poco anglosajón que le da un aire familiar, cercano, desinhibido “y ¿te puedes creer que todo el mundo se lo tragó? Sin más, nadie movió una ceja. ¡No se habían dado cuenta porque no sabían que lo que acababan de oír no tenía ningún sentido!
Y un gran divulgador nació. No le hace falta que lo recomiende… precisamente, cuando nos sentábamos a charlar, me comentaba que tenía un montón de hits en su web desde España, al parecer, porque El País había publicado una reseña sobre su último libro (cuando lo comprobé, me di cuenta de que se trataba de un artículo de Bernardo Marín sobre la cultura matemática española, en el que citba El hombre anumérico).

Y, como dicen aquí, last but not least, John Rennie. ¡Toda una experiencia! Me explicaré. Al principio no sabía muy bien cómo plantear la entrevista porque ya hace unos años que dejó de ser el Editor Jefe de Scientific American y ahora es profesor en el Master de Periodismo Científico de NYU. Además, él condujo una mesa redonda (por cierto que el hombre anda sobrado de dotes de showmanship, un excelente comunicador y animador), no dio una charla, propiamente. Pues, de la misma manera que un día me puse, aburrido y descorazonado, a ver la enésima copia de los Simpson porque no sabía qué hacer y acabé descubriendo la épica, inabarcable, inefable, prodigiosa y adictiva Family Guy… una tarde de sábado cualquiera descubrí a una de las mentes más brillantes de la divulgación. El tipo es, simplemente, genial. Porque no creo ser capaz de estar a la altura del personaje, prefiero dejaros con un link a su blog en PLoS One http://blogs.plos.org/retort/

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Y más, mucho más: George Hrab nos regaló los oídos con chistes y actuaciones musicales (http://www.geologicrecords.net/), Phil Plait, de Bad Astronomy, dio una charla plenaria sobre su experiencia -logros y fracasos- como escéptico y divulgador (http://blogs.discovermagazine.com/badastronomy/) y, cómo no, cuando se juntan 400 escépticos, seguro que conoces gente interesante!
(La lista completa de speakers la tenéis aquí http://www.necsscon.org/speakers/)

No cuento más, mejor es verlo con vuestros propios ojos: Phil Plait y George Hrab, trobadores escépticos neoyorquinos!

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