Cuidar el palmito, en climas revueltos

Una de esas historias que de una manera sencilla encapsula la lógica detrás de la evolución por selección natural y las interacción entre los seres vivos y el planeta:

Un artículo que aparecía hace unas semanas en Science y que me descubrió Irene Jarchum, mi colaboradora en el podcast “Probeta en Nueva York”, relata las penas del “palmito” ante la deforestación, la desaparición de aves y, en general, el cambio climático.

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Resulta que el árbol del que extraemos los deliciosos palmitos o hearts of palm y que crecen en las selvas de la costa atlántica de Brasil llevan tres cuartos de siglo pasándolo mal, muy mal. La deforestación ha reducido el hábitat natural de los tucanes [esos pájaros de increíble pico que a muchos nos fascinaron de pequeños… y todavía hoy,c reo]. El problema es que los tucanes son el ave de tamaño adecuado, grande, para ingerir las semillas de la palma, digerirlas parcialmente [alimentándose en el proceso] y excretarlas lejos de su origen, haciendo posible que el ciclo de la vida de esta plantas se perpetúe.

Tan pocos son los tractos digestivos de tucán disponibles que las plantas han tenido que [es decir, la selección natural, ciega, ha producido…] reducir el tamaño de sus semillas para que otros pájaros, otras aves sean las que, a pesar de su pequeño tamaño, esparzan las semillas del palmito. Esto es así porque las aves más pequeñas todavía sobreviven con cierta salud ecológica en las selvas atlánticas brasileñas.

El proceso, los científicos nos cuentan en el paper de Science, ha tenido lugar en 75 años. Lo que viene a ser el equivalente de un vuelo en el difunto Concorde en términos evolutivos.

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Maravillosa noticia. Curiosa noticia.

Ah, pero no es palmito todo lo que reluce [juego de palabras demasiado absurdo para aclarar]: resulta que estas nuevas y jibarizadas semillas dan una de cal y una de arena a las plantas que deben reproducir. de un lado son más eficientes al poder usar pájaros más pequeños, de otro, sin embargo, son menos eficientes al germinar y se ven más afectadas por las variaciones de temperatura [de ahí el cambio climático].

Uno podría pensar que 1) han conseguido tanto en tan poco tiempo, tal vez en los próximos 25 años cambien el tema de la eficiencia germinadora [¡démosle tiempo a la selección natural!] y, de otro, 2) son semillas más pequeñas, ergo menos coste tienen [¿me pregunto?] para la planta y más puede generar y por tanto la cantidad compensará la calidad cuando se compare con la eficiencia de sus más grandes, más eficientes pero ahora casi inservibles hermanas mayores.

El artículo, resumido, aquí: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2013-05/aaft-hae052413.php

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