A propósito de la Teoría de la información


La Teoría que nos lo está explicando todo en el cosmos, desde nuestros cerebros hasta los agujeros negros. Eso, al menos, dice Charles Seife en su libro Information Theory.

El libro es fantástico.

Ahora, una reflexión, breve, sobre la información:

La criptografía más usada, la que puebla la red de redes y participa en todas las trasacciones electrónicas se basa en un principio sencillo. A saber, que es muy fácil multiplicar dos números y obtener su resultado. Sin embargo, es dificilísimo factorializar un número para obtener los números que multiplicamos al principio.

a*b = c
Fácil si a=456 y b=567

Pero si tengo 258552 e intento factorializar hasta llegar a a y b… hmmm, complicado.
De hecho, si Ud. es de los que usa su VISA para comprar, por ejemplo, libros en Amazon, Ud. está, implíccitamente, confiando en este sistema.

Vamos, que se necesitan un montón de bits para roper un código sencillo.

La genial idea de Shannon fué la Teoría de Información. Formalizó un área de la ciencia que está detrás de la física teórica, de los agujeros negros, de… todo.

Por lo visto, podemos reducir cualquier comunicación humana a bits de información. Existe un límite por debajo del cual el mensaje que enviamos ya no es informativo…

Con una excepción (que no sé si confirma, esta vez, la regla). ¿Han leído a Mario Benedetti alguna vez? Una poesía, y otras formas de arte, tienen la capacidad de transmitir más información de la que contienen al reducirlas a sus bits constituyentes.
La poesía lleva a cabo una costosísima tarea para codificar (al revés que en sus compras a través de internet, que son fáciles de llevar a término) un instante.
En ese brevísimo instante, fuera del tiempo, viola la indeterminación de Heisenberg. Fuerza toda la cultura, la historia de la que somos herederos a abandonar ese estado borroso, de superposición y colapsar. Toda la cultura, todo lo que nos hace humanos, cristaliza en una imagen más allá del tiempo.
De algún modo, el poeta ha suplantado al ordenador cuántico. Ha lanzado su sensibilidad, su mente (ésta vez, sí, la del Emperador) a un universo cultural aún por definir. El verdadero poeta logra, en un tiempo menor que la edad actual del universo, romper el paño de la Realidad.

La paradoja es: una poesía alberga muchos más bits que los que teóricamente puede albergar.

… creo que la conferencia de Roy Ascott fue algo más psicoactiva de lo que en un principio creí…

 

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