A la izquierda de donde estuvo el roble

view_of_a_skullmenos mal que te quiero”

Mario Benedetti

no sé si alguna vez les ha pasado a ustedes

pero el jardín botánico es un lugar mágico

en el que uno puede sentirse árbol o prójimo

siempre y cuando se cumpla una condición

que la ciudad en la que se encuentren no sea Nueva York

aquí, ustedes verán,

no hay robles

y cuando digo que no los hay

no estoy poniéndome difícil

haciendo distingos entre cosas que ignoro

-como tantas veces, para mi vergüenza,

dando el capotazo como decía mi madre-

no

cuando digo que aquí no hay robles

es porque aquí no hay árboles

de ninguna clase, género o

subgénero

a parte, claro está,

de esas sombras de lignina,

futuras impronunciables mesas de IKEA,

que languidecen, precisamente,

de cincuenta en cincuenta portales

por las calles y avenidas de esta masa informe de hormigón y asfalto que me da refugio

y, claro, no son las faltas en la flora local,

ni tan siquiera la fauna

-magnífica en lo que a roedores atañe-

no

es que detecto,

sospechosamente,

que aquí no hay vida

que estas llamadas arterias de la ciudad

por las que miles, millones uno diría,

de cámaras de combustión arrastran ataúdes de acero

con la prisa del que llega eternamente tarde

no están vivas

fingen

pretenden esto o aquello

acá y acullá,

pero sobre todo acá

acá duele hoy

hoy muero

y no soy

estoy dejando de ser

todo empezó por los ojos

ahora lo tengo claro

tal es su astuto plan

tornándonos ciegos facultativos,

al mundo, al prójimo,

a uno mismo,

no vemos que dejamos de ver

pues ya nada,

hace tiempo,

requiere de nuestra atención

todo está visto

y si no se ha visto

no será para tanto

la totalidad de nuestras vidas se escenifica entre las ocho paredes de este teatro

por gracia y voluntad de la Fundación Onánica para el Estupor y la Estulticia

que generosamente provee

provee de todo

porque nunca nada es demasiado

ni suficiente

reza el cartel “Manhattan. All you need is a million dollars and a dream”

música absurda

hominidades irredentas

bastas

frenticortas

cuán larga nos la fiais

Señor

cuán larga

Comentarios

tu texto...

Deja un comentario